jueves, 4 de marzo de 2010

Puertas para adentro nadie sabe lo que pasó, excepto vos, excepto yo.
Puertas para adentro nadie vio que me sostuviste, mientras llovía en tu pecho y dejaba charcos en tu piel.
Sólo yo te escuché, sólo yo te vi, sentí, sin armaduras, sin recelos, sólo piel, sólo vos.
Te amé hasta dormirme, y me a[r]mabas al despertar.
Me regalaste versos, vida, luz, risas, sin excusas mediante, no me dejaste hablar.











Y lo demás, se soluciona.










{y me alegra que no puedas leer esto}

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